Fibrosis: tan temida. ¿Que es?

Irregularidades, piel endurecida, apariencia artificial. La fibrosis es una de las principales preocupaciones de los pacientes que tienen la intención de someterse a una cirugía plástica.

Pero, después de todo, ¿qué es la fibrosis y por qué ocurre?

La fibrosis no es más que la cicatriz interna. Es normal y siempre existirá. Lo importante es que se forma discretamente, apenas se nota, dejando la cicatriz delgada y la piel con un aspecto natural. Resulta que en casos donde la fibrosis se forma en exceso, puede haber nodulación, irregularidades. Como la cicatriz no es elástica, la piel se endurece, con una apariencia rígida.

Como cicatriz, la fibrosis es el resultado de un trauma quirúrgico. Cuanto mayor es el trauma y la lesión, mayor es la cicatriz. Por lo tanto, técnicas menos traumáticas, desprendimientos más pequeños, conducirán a una menor formación de fibrosis.

La liposucción es la cirugía que más destaca la fibrosis porque el desprendimiento debajo de la piel es grande y superficial. Al eliminar la grasa, se forman túneles debajo de la piel, que se llenarán de cicatrices. Cuanto más grande sea el túnel y más superficial, más fácil será visualizar la cicatriz interna y menos movilidad tendrá la piel para deslizarse sobre el músculo. Las cánulas delgadas, evitando la liposucción muy superficial, utilizando técnicas menos traumáticas como láser, ultrasonido o liposucción por vibroliposucción, ayudan en gran medida a reducir el problema.

Riesgo de irregularidades.

También es importante evitar la inflamación prolongada y la formación de bolsas de suero debajo de la piel (seroma). La acumulación de líquido en los «túneles» deja más espacios abiertos, lo que proporcionará una mayor cantidad de fibrosis para cerrarlos. Por lo tanto, el uso de un drenaje después de la liposucción para eliminar el líquido acumulado, así como el drenaje linfático postoperatorio son esenciales para minimizar el problema. El uso de ultrasonido postoperatorio asociado con el drenaje linfático ayuda a modular la formación de colágeno de fibrosis, minimizando el riesgo de irregularidades.

En los casos en que se ha establecido la fibrosis, cuanto antes sea el tratamiento, mayores serán las posibilidades de éxito. La prevención con drenaje linfático y ultrasonido debe comenzar hasta una semana después de la cirugía. Y los tratamientos que comienzan antes de los 14 días son más efectivos que después de un mes.

La radiofrecuencia, la infusión subcutánea de dióxido de carbono («carboxiterapia»), el ultrasonido externo y la endermología son opciones de tratamiento.

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