Queloide: la cicatriz tan temida

La mayoría de los pacientes que acuden al consultorio piensan que tienen el temido queloide. Muestran una cicatriz clara, plana, ligeramente agrandada, a veces tortuosa, y no muy estética. Afortunadamente, en la mayoría de los casos no es un queloide.

¿Cuál es la diferencia entre cicatriz y queloide?

No todas las cicatrices feas son queloides. El verdadero queloide es una cicatriz gruesa, elevada, endurecida y rojiza que a menudo pica o duele. Por lo general, aparece de 14 a 21 días después de la lesión (trauma o cirugía), comienza como una cicatriz rojiza que se vuelve cada vez más alta, con picazón intensa y que se extiende gradualmente más allá de los límites iniciales de la cicatriz. Esta última es la característica más llamativa del queloide, superando el límite de la cicatriz original. Es más frecuente en negros y asiáticos y afecta preferentemente áreas de piel gruesa y tensa, como los hombros, la espalda, el área entre los senos. A pesar de no cumplir con estas características, el oído también es un área frecuentemente afectada. El queloide generalmente no presenta involución con el tiempo, siempre tiene un volumen exacerbado y desagradable.

Cicatriz hipertrófica: conoce las diferencias

Muy similar y a menudo confundida es la cicatriz hipertrófica. También en alto relieve, rojizo, con picazón, que comienza en las primeras semanas de curación, este tipo de cicatriz se limita a la cicatriz original, no se extiende más allá. Menos intenso, tiene una evolución favorable, con el tiempo (meses) se aclara y aplana, terminando en una cicatriz plana, a menudo agrandada. Afecta a todos los tipos de raza, y predomina en áreas donde la piel está tensa.

Antes de cualquier cirugía, el cirujano debe evaluar el riesgo de queloides del paciente a través de los antecedentes personales y familiares, así como las evaluaciones de tipo racial y de piel. Sin embargo, si la infelicidad de la cicatriz se convierte en un queloide, el cirujano plástico tiene un arsenal de formas de combatirla. Desde cremas, parches de corticosteroides, inyecciones, placas de silicona, hasta un tipo específico de radioterapia para la piel, llamada terapia beta.

Para aquellos que ya tienen un queloide formado, es mejor removerlo con cirugía y luego hacer Beta-terapia. De esta manera, la gran mayoría de los casos tienen buenos resultados.

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